
Pablo ha estado trabajando mucho estas últimas dos semanas y casi no nos hemos visto. Precisamente ha estado trabajando en la colocación de toda la publicidad de una compañía telefónica de México en esta exposición ganadera que se hace cada año y un día aprovechamos para ir a disfrutar y enseñar a Ximena los animalito que tenían ahí. A parte se ha convertido en un sitio donde jugar a los típicos juegos de feria, tienen atracciones también etc.
Nos lo pasamos muy bien, sobre todo ver a Ximena disfrutar, es una niña que le encanta ir a la calle, que le encanta ver cosas nuevas, y sobre todo los animales. Le enseñamos las vacas y algunas recién paridas, cómo estaban tumbadas juntitas como nosotras cuando dormimos la siesta y otra que estaba mamando ella decía que estaba sorprendida porque me hacía entender que el becerro también tomaba "tupete" como ella lo sigue haciendo. Subimos, bajamos, vimos esto, vimos lo otro y nos lo pasamos en grande.
Hay que aprovechar cuando hay eventos así, porque aquí las opciones de salir a pasear se reducen a muy pocas en comparación con Santander que tiene unos paisajes que nunca te cansas de ver, llueva o truene, pues la verdad es que me da un poco de pena. Además aquí las distancias son diferentes, y tienes que viajar mucho antes de llegar al primer pueblo. Así que estoy deseando tener mi casa y poder tener mis animales etc. para poder entretenerme con Ximena en labores que ocupen nuestro diario vivir.

En fin, que en esta expo pude ver a los voladores de Papantla, una atracción que desde pequeña veía en fotos de una enciclopedia que tienen aún mis padres en su casa y siempre he querido ver. Me dio un poco de pena no poder disfrutar del espectáculo completo porque había mucha música al rededor y no se pudo apreciar el ritual que hacen antes de empezar a soltarse que consta de música, percusión y una serie de movimientos en la punta del tronco. Aún así aluciné y pude disfrutar todo lo que dio.
Ojalá haya más como estas.