viernes, 29 de junio de 2012

Seguimos vivos

Hace un par de semanas o tres que me dio el vértigo ese y todo ha vuelto a ponerse en su sitio. El tratamiento que estoy siguiendo por parte de mi querido Dr. Newhouse está funcionando, me siento más vital (no mucho) y con bastante menos dolores; aún tomo la dosis mínima de lo que me ha dado, pero ahí lo llevo. Tengo buenas espectativas y espero que cuando mi cuerpo asimile finalmente estas pastillas, pueda empezar a tener un nuevo ritmo de vida más ágil y equilibrado, ya que la ausencia casi total de mis dolores me permitirán volver a mi yoga de una forma ininterrumpida y mucho más extensa.


Pero mi sueño se ha visto trastornado a pesar de las pastillas y ha sido por culpa de la inseguridad laboral en la que vivimos. Mi esposo lleva viviendo en España desde finales del 2009, ya va a hacer tres años y no ha encontrado un trabajo estable (sin exigencias de dinero, claro, sabemos cómo está la situación y un trabajo de pocas horas pero que se pague mensualmente haría una gran diferencia en nuestra economía familiar) y mi trabajo nos ha sacado adelante sin problemas desde que lo tengo. No nos falta de nada, sabemos utilizarlo sabiamente y los caprichos (los pocos) que tenemos son baratos. Nos da para comer, tener un techo que nos cubra y aún nos sobra para ahorrar después de pagar todas las cosas que tenemos que pagar. Además tenemos un almacén bastante grande que hemos ido haciendo en este año que hemos vivido en esta casa y es una tranquilidad enorme saber que podemos contar con ello para "por si las moscas".
Confiaba en que todo saldría bien, no me preocupaba que Pablo encontrase trabajo ahora o dentro de dos años siempre y cuando yo siguiese conservando mi trabajo. Me he pasado el último año buscando trabajo pero es muy difícil que te llamen en estos tiempos que corren a pesar de tus cualidades y experiencia. Pero nuestra cómoda vida se ha tambaleado por una notificación que nos ha dado a la empresa sobre un cambio radical que se va a hacer referente a la plantilla: reducción de plantilla, modificaciones de horarios, reducciones de horarios, etc. No nos han dicho nada claro pero en una empresa donde hay más de mil trabajadores los bulos corren como la pólvora. Lo que sabemos es que va a pasar algo y no va a ser bueno. Al principio tenía la esperanza que la empresa pudiese tener un criterio personal sobre la situación de las familias, somos muchísimas familias las que comemos de ese trabajo y muchas mujeres que se encuentran en la situación que yo estoy, en la que el trabajo de la mujer es el sustento (el único) de la familia.
Por otra parte, Pablo y yo siempre hemos pensado que con la actual situación que se está viviendo en España de crisis económica, si encontrábamos alguna oportunidad fuera de Cantabria o incluso fuera de España, no nos cortaríamos a la hora de aceptarla. Ahora nuestro lugar no es cerca de nuestros padres o familiares (aunque siempre ayuda, claro), si no que nuestro lugar es donde está nuestra familia: Pablo, Ximena y yo. Ahora la oportunidad se nos presenta un poco difusa, pero parece que todo está apuntando a que nuestro lugar no es en España si no en México.
Para Pablo es una decisión difícil, aunque él siendo nacional mexicano pues lo tiene más fácil, sabe moverse, sabe la cultura, el lenguaje etc. pero sufre más por mi. Para mi está siendo una decisión que ya la cultura, la comida (la comida no sería ningún problema porque me encanta la comida mexicana), o incluso el clima (que en la ciudad de Pablo hace un calor HORROROSO), no son factores de importancia para mi. La decisión la estamos tomando como base las oportunidades de progreso que tendremos en México; estamos preguntando a amigos, familiares, mirando la situación económica de Sonora (que es donde nos iríamos a vivir porque claro, allí vive la familia de mi marido) y sobre todo el crecimiento que ha venido teniendo en estos últimos años. México es un país de luachadores, de gente emprendedora. No busco una vida en la que si chasqueo los dedos lo vaya a tener todo, mi propósito en la vida es trabajar por lo que tengo y poder tener lo necesario para vivir de una forma cómoda sin preouparme si llegaré o no a fin de mes.
Hay muchas posibilidades y muchas diferentes opciones en las que la empresa donde trabajo (que yo cariñosamente llamo Mordor) puede iniciar sus andanzas, y todo depende de la que me toque a mi tomaremos una decisión definitiva.
Muchas personas me dicen que cómo voy a cambiar España por México, hay mucha inseguridad en el país, pasan cosas atroces, el soborno está a la orden del día y el pillaje es extremo (como un país entero de Lazarillos de Tormes), hay mucha gente allí que sobrevive y que vive para trabajar y no al revés, es un país forjado por muchos años de corrupción política y eso hace mella en un país. Pero no puedo parar de ver las cosas buenas, gente amable (que a veces ve demasiadas telenovelas y les hace perder un poco el norte), gente con visión, que hacen lo que se proponen, una vida más relajada y sobre todo que allí no se te cierran todas las puertas como aquí referente a abrir un negocio etc.
Pienso mucho en Ximena, en el futuro de ella y me encantaría que creciese en la seguridad de España, en un país donde la educación universitaria no cueste un ojo de la cara y quizás el otro también, me gustaría no tener que pagar un seguro médico y que la seguridad social nos cuide como hasta ahora lo ha estado haciendo. Me gustaría que Ximena creciese feliz como yo y sin la preocupación de no tener las necesidades básicas cubiertas sin tener que recurrir a seguros adicionales.
Por otro lado está la familia, y aunque Pablo está en la situación en la que probablemente yo me encontraré en unos meses, para mi está siendo especialmente difícil dejar de lado esos sentimientos. Después de la muerte de mis dos hermanos mi familia ha estado más unida y estamos pendientes los unos de los otros mucho más. A mi madre se le partirá el corazón si le digo que me voy a México a vivir, ahora mismo estoy llorando de la pena de saber que voy a romper el corazón a mi madre, pero pienso en la situación de toda mi familia y no puedo permitir (ni Pablo tampoco) cargar a mi madre con una familia más. Mi hermana está en el paro y su esposo también, viven gracias a la inteligencia de mi hermana y su sabiduría para administrar el dinero pero al no cobrar prestación alguna, por muchos malabares que se haga con el dinero no da tanto de sí, y mi madre les tiene que ayudar. Se me rompería el corazón y se me caería la cara de vergüenza si tuviera que pedir ayudar a mi madre si me quedo sin trabajo o si no me alcanza el dinero para llegar a fin de mes. No puedo cargar a mi madre con esta carga.
Como veis, hay muchas decisiones, muchas cosas buenas y muchas cosas no tan buenas de esta situación, pero la decisión que tomaremos será viendo qué es lo mejor para nuestro futuro. Está siendo difícil, muy difícil y veremos a ver cómo se nos va dando la situación para no tomar deciciones precipitadas.

2 comentarios:

linibau dijo...

Tomárolos con calma porque, de momento, tienes trabajo. A lo mejor, los cambios en Mordor no son tan drásticos.
Aunque, así como están las cosas, siempre va bien tener otras opciones.
Ánimo!!

Diana dijo...

No podría vivir con la inseguridad de que vuelvan a hacer lo que están haciendo. Estamos en la cuarta semana, a ver qué nos dicen... la decisión aún no está tomada, pero es bueno tener todas las opciones abiertas.

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